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El trabajo de fin de grado (TFG) es la última asignatura del grado de Traducción e Interpretación, como comentamos antes. Ya hemos recomendado cómo empezar la preparación de la exposición oral. Hoy nos centraremos en el gran día.

Es normal estar hecho un manojo de nervios cuando vayas a defender tu TFG. También, es muy fácil decir: «Cálmate. No te rayes». Sin embargo, si has hecho con esmero tu trabajo y has practicado lo suficiente, serás capaz de hacerlo bien, incluso si te da pánico hablar en público.

¡Que no cunda el pánico! Es solo un TFG

Procura informarte de los recursos audiovisuales que dispone la sala en la que presentas. Así, sabrás si necesitas llevar tu propio equipo (portátil o tableta) o basta con llevar una copia de la presentación. En el caso que solo sea necesario el archivo, ve con un par de copias (por ejemplo, una memoria USB y un CD o archiva una copia en la nube). Tampoco está de más llevar una copia en papel, por lo que pueda pasar (que no funcione el ordenador, que se vaya la luz, etc.).

Después, ya estarás listo para graduarte (Fuente: Wikimedia Commons)

Hoy defiendes tu TFG

  1. Las primeras impresiones son importantes: Aunque el tribunal te conozca desde hace años y te haya visto con legañas los viernes en clase, aprovecha para demostrar que ya estás listo para salir al mundo profesional:
    • Duerme bien. Necesitarás estar muy fresco para hacerlo fenomenal. Qué fácil es decirlo, ¿no?
    • Arréglate. Cuida esos pequeños detalles, como qué ropa te vas a poner, qué peinado, qué zapatos… Procura no abusar de los cosméticos ni de los perfumes, ya que pueden distraer de lo importante. Se puede ir cómodo y elegante al mismo tiempo. Si no se te ocurre qué cómo vestir, puedes preguntar a tus amigos o buscar tu modelón con ayuda de Pinterest, tumblr o Instagram.
  2. Haz una lista de materiales que debes llevar y comprueba que no te falte nada antes de salir de casa. ¿Qué es lo que puedes necesitar?
    • Lápices o bolígrafos (en plural) y papel para apuntar las preguntas del tribunal.
    • Copia en papel del discurso, por si te quedas en blanco.
    • Copia de los materiales adicionales (audiovisuales, dossier para el tribunal, etc.)
    • Un botellín de agua, por si se te reseca la boca.
    • Reloj, para cronometrar tu intervención (queda feo usar el móvil).
  3. Sé puntual. Es mejor que llegues con tiempo de sobra para preparlo todo y familiarizarte con la sala, sobre todo, si antes no has podido ensayar allí.
  4. Averigua cuál es el protocolo que hay que seguir. Por ejemplo, si es necesario usar un tratamientos formal con el tribunal, si debes contestar las preguntas de los miembros del tribunal individualmente o en bloque, etc. Lo más común es que el presidente del tribunal establezca las pautas al principio o después de que el alumno ha hecho su presentación.
  5. Habla alto y claro para que el tribunal te entienda bien. Usa el contacto visual con tu público para evaluar sus reacciones.
  6. Cíñete al tiempo que te han dado. Ni más ni menos.
  7. No leas. Explica y comenta lo que has hecho en tu TFG. Tu tribunal ya se lo ha leído. Saben por dónde van los tiros. Este es el momento de que cobre vida. ¡Que vean que te has esforzado al máximo!
  8. No olvides los agradecimientos —antes o después de la presentación—. Expresa tu gratitud hacia las personas que te han ayudado a hacer tu TFG.
  9. Contesta sin rodeos a las preguntas. Si no sabes algo, siempre puedes decir: «¡Buena pregunta! Sinceramente, no había considerado ese aspecto, pero tomo nota para el futuro». Puedes escribir varias notas de este estilo al final de tu discurso para que no te pillen desprevenido las preguntas difíciles.
  10. Acepta las críticas con humildad y elegancia. Tanto si son buenas como si son malas, tómalas como lo que son, sugerencias para que llegues al mundo laboral bien preparado.

meme TFG

 

 

 

 

La segunda convocatoria para defender los trabajos de fin de grado (TFG) de Traducción e Interpretación se acerca y sé que algunos tienen dudas sobre cómo afrontar el final de la carrera.

El siguiente vídeo de Susana Álvarez explica muy bien todo el proceso que hay que seguir para elaborar un TFG. Sin embargo, en este artículo solo me centraré en la defensa porque suele ser el momento que la mayoría teme.

¿Qué es la defensa del TFG?

La defensa del TFG es el acto público en el que se presenta el trabajo realizado y se argumenta científicamente los resultados que ha obtenido el alumno ante un tribunal compuesto por profesores, normalmente de su misma facultad. El acto comienza cuando el presidente abre la sesión y da la palabra al alumno para que empiece su exposición. Cuando termina el alumno, se da paso a las preguntas y observaciones del tribunal. Según el protocolo de la universidad, el secretario abre el turno de preguntas y finaliza el presidente. Una vez respondidas las preguntas, habla el tutor si lo considera oportuno. Después, se desaloja la sala mientras el tribunal delibera a puerta cerrada. Tras las deliberaciones (y la cumplimentación de los formularios pertinentes), se comunica al alumno la nota obtenida.

Hay que tener en cuenta que la defensa es una parte importante de la calificación final del TFG. Por lo tanto, es necesario prepararla con minuciosidad para hacer una buena exposición. Primero, recomendaré qué pasos hay que seguir antes del día D y después, me centraré en cómo exponer el TFG con éxito.

Incorporación de los estudiantes a la sección alemana de la Universidad de Bolonia (s. XV)

Estudiantes en la Uviersidad de Bolonia (Fuente: Wikimedia Commons)

Antes de la defensa del TFG

  1. Esboza las ideas principales de tu TFG. Sigue la estructura clásica de los trabajos académicos:
    • Introducción.
    • Objetivos.
    • Metodología.
    • Resultados.
    • Conclusiones.
  2. Organiza el material que quieres presentar y cómo vas a hacerlo.
    • Antes de lanzarte a crear una presentación de Power Point, Keynote, Impress o Prezi, valora qué programa apoyará mejor tus palabras. Los medios audiovisuales pueden ser muy útiles si se utilizan correctamente, pero nunca deberían sustituir tu presentación. Son un complemento, nada más.
    • Escribe un guion con lo que vas a decir. Puedes utilizar las notas del programa de presentaciones o tarjetas aparte (sí, como hacen en las películas americanas). Quizá está de más que lo diga, pero si usas las notas de la presentación, tienes que imprimirlas antes en papel para poder usarlas durante la defensa porque mientras muestras el archivo, solo se ven las diapositivas.
    • ¿Qué debes poner en las diapositivas? Está bien incluir un breve índice después de la portada para orientar al tribunal. También puedes incluir gráficos, imágenes, vídeos y todo el material que consideres que apoya mejor el contenido de tu TFG.
    • Los textos que aparezcan en las diapositivas deberían tener un tamaño de letra legible desde lejos (algunos diseñadores recomiendan no letras menores de 18 puntos). Elige una tipografía fácil de leer, por ejemplo, cualquiera de palo seco. Algunos profesores que somos miopes valoramos no tener que entornar los ojos al leer las diapositivas. 🙂 Si consideras imprescindible añadir textos largos o datos muy detallados en tu presentación —por ejemplo, citas o estadísticas—, es recomendable entregar al tribunal un dossier aparte en papel.
    • Si utilizas imágenes o vídeos, intenta que tengan buena calidad.
    • Busca el equilibrio entre forma y contenido. No te centres solo en el aspecto visual o en los efectos que puedes añadir con el programa de presentaciones. Procura que el contenido sea relevante, que demuestre que tienes las habilidades, destrezas y conocimientos que se esperan de un graduado. El TFG es la prueba definitiva.
  3. Practica la exposición.
    • Es importante tener muy en cuenta a tu público, que es, ante todo, el tribunal. Si hasta este momento, no te has parado a pensarlo, ahora es el momento. ¿Los conoces? ¿Sabes qué aspectos van a valorar más? ¿Y menos? Analiza cuáles son los puntos fuertes y débiles de tu TFG y piensa qué preguntas te pueden hacer y cómo puedes contestarlas.
    • Cuando tengas las diapositivas y los materiales que quieras presentar, practica un par de veces tú solo. Puedes grabarte para ver tus fallos, aunque no a todo el mundo le gusta esta opción.
    • Practica con público (familiares, amigos, compañeros, profesores). Lo bueno de practicar con alguien en que confías es que te aconsejarán sobre cómo puedes mejorar tu presentación.
    • Practica en la sala una vez al menos si tienes esa oportunidad. Así, conocerás mejor tu escenario y podrás manejarte mejor.

CONTINUARÁ…

¿Qué otros consejos se os ocurren para preparar la presentación del TFG?

 

 

 

Eramus es una palabra que, a muchos de nosotros, nos evoca gratos recuerdos de cuando éramos estudiantes. También existe un programa para profesores visitantes, financiado por el programa Erasmus+, que permite impartir docencia (o investigar) en universidades europeas. El pasado mes de abril, tuve la gran suerte de recibir esta ayuda para impartir dos talleres en la Université de Mons (Bélgica):

También se pueden consultar las presentaciones con notas en el repositorio institucional de la Universidad de Valladolid.

El departamento de español de la Faculté de Traduction et Interprétation me acogió estupendamente. Disfruté mucho conociendo cómo funciona otra facultad. Me llamó la atención que allí no hay una lengua B (primera lengua extranjera) y otra C (segunda lengua extranjera), sino que se estudian ambas lengua lenguas extranjeras al mismo nivel. Pude comprobar por mí misma que los alumnos de segundo de bachelier (grado) tenían, en general, bastante buen nivel de español. Además, tuve la gran oportunidad de disfrutar de Mons, que este año es capital europea de la cultura.

¿Por qué Bélgica?

La cerveza y el chocolate creo que son razones suficientes para visitar este  país extraordinario. 😉 El verdadero motivo es que soy Responsable del Intercambio Bilateral con la universidad belga.  Quería conocerla más a fondo para poder aconsejar mejor a los alumnos que eligen este destino Erasmus.

Otro aspecto interesante de Bélgica es que existe un primer ciclo universitario denominado Traducción e Interpretación, al igual que en España, mientras que, en otros países europeos, la titulación más parecida es Lenguas Aplicadas (por ejemplo, en Francia). Así, pues, se pueden encontrar bastantes similitudes entre las titulaciones de las universidades belgas y españolas, aunque cada universidad tiene sus propias particularidades.

La tradición dice que si tocas la cabeza del mono con la mano izquierda, da buena suerte

El mono que vigila el ayuntamiento de Mons

¿Cómo se solicita una ayuda Erasmus+?

En el curso 2014-215, se convocaron las ayudas Erasmus+ para profesores universitarios a finales de septiembre. Primero, hay que ponerse en contacto con la universidad de destino y acordar las fechas de la visita. Mi experiencia al contactar con Mons fue excelente. El departamento de español estaba deseando contar con profesores invitados de lengua materna española. Después, se solicita la ayuda según lo establecido en la convocatoria. Los servicios de Relaciones Internacionales de las universidades suelen tener información sobre todos los programas de intercambio y ayudas que ofrecen, por lo que conviene estar atento a las actualizaciones que publican. En la Universidad de Valladolid, podemos encontrar más información sobre este programa en el Servicio de Relaciones Internacionales.

Esta mañana he impartido mi primera clase de traducción (inglés-español)  y, aunque no es la primera vez que me pongo el disfraz de profe, hoy he sentido cómo me ha picado lo que yo llamo ‘el virus de la docencia’.

Vamos a empezar por el principio. Hace unos ocho años, es decir, cuando empecé la carrera (¿ya ha pasado tanto tiempo? Me hago mayor y ni me había dado cuenta) tenía muy clara una cosa: Que no quería ser profesora. Lo que yo quería ser es traductora. El razonamiento típico y lógico de una estudiante de T&I es el siguiente: “Si quisiera ser profe, pues me hubiera puesto a estudiar magisterio o filología”. Además, siempre he tenido pánico a hablar en público como ya he comentado con anterioridad, aunque he aprendido algunos trucos para que no se me note (tanto). Después de todo, las clases de interpretación tenían que servir para algo, ¿no? Ah, que era otro tipo de interpretación, ahora que me acuerdo ;-).

Bandeja de sushi variado

Nunca sabes si te va a gustar hasta que no lo pruebas

Pero la vida da muchas vueltas y aquí estoy, enseñando lo poco que sé de casi nada.

Ayer cuando estaba preparando la clase ( sí,  los profes no solo curran cuando están en el aula, resulta que antes de soltar el rollo tienen que preparárselo ;-)), me puse a pensar cómo enfocar la clase. Entonces recordé eso que a todos los novatos nos gustaría saber para no entrar en el mercado laboral como un elefante en una cacharrería: ¿Cómo es el mundo real? Y, más concretamente, ¿cómo es el mercado de la traducción? Así, pues, hoy he hablado durante más de hora y media sobre el mercado de la traducción (¡y aún no he llegado al tema de las tarifas!) y creo que el tema ha suscitado interés. Tanto que, aunque ya había terminado la hora, todo el mundo estaba sentadito en su sitio sin emitir otro ruido que el tecleo de los portátiles. ¡Alucinante!

Como antigua alumna de la carrera, y como posteriormente me ha confirmado el artículo “¿Por qué se estudia Traducción e Interpretación en España?” (visto en Algo más que traducir), muchas personas que entran en la carrera no saben realmente cuál es la labor del traductor o del intérprete, ni que existen otras salidas laborales igual o más glamourosas que estas. Elegir uno u otro camino depende de los gustos personales y de lo duro que trabajes para conseguir las metas que te hayas fijado.

En mi opinión, al igual que muchos blogueros traductores, la universidad tiene que estar en contacto continuo con la profesión para saber qué se espera de los futuros licenciados. Porque proporcionar una formación sólida no consiste simplemente dar a conocer las estrategias de traducción y conseguir que tus alumnos escriban textos meta ideales, sino que también supone prepararles para tomar contacto con la profesión y sus vicisitudes. Y hay que hacerlo de una forma realista y objetiva.

¿Por qué digo esto?

Porque también escuché en su momento comentarios del tipo “si quieres ser traductor, prepárate para morirte de hambre” hasta el hartazgo y no quiero perpetuar esa tradición que invita a  la desmotivación entre el alumnado. Es cierto que hay tarifas que no dan ni para pagarte unas cañas, pero tampoco es necesario quitar las ilusiones despiadadamente a los que empiezan.

Si quieres que tus alumnos vayan a clase y muestren interés, tienes que darles buenas razones para que se esfuercen. Una puede ser convencerles de que se trata de una carrera apasionante y con futuro. Es decir, hay que saber buscar temas que los alienten a seguir estudiando y aprendiendo. Una tarea nada fácil para una novata.

Pero sin pecar de optimista, no se vayan a pensar que están en el mundo de la piruleta. Tampoco hay que pintarlo todo de color de rosa. Para llegar a algo en esta vida hay que ganárselo a pulso. Y eso también hay que decirlo claramente: De nada sirve el talento si no se ejercita con perseverancia, ya lo decía Drácula el viernes en El País. Y a traducir, solo se aprende traduciendo.

Pero volviendo al tema de mi enfermedad, esa que provoca el virus de la docencia. Sabes cuando estás infectado porque se presenta un cuadro clínico de entusiasmo exacerbado provocado por la respuesta positiva del alumnado y una necesidad patológica de compartir todo lo que tu sabes. También pueden manifestar otros síntomas, dependiendo del individuo afectado. Se han descrito casos de pacientes que ven la vida como si fueran diapositivas de PowerPoint :-P.  Ahora echo la vista a atrás y me río de mi aversión a la tiza. Supongo que cuando eres alumna, querer ser profe es un poco como querer pasarse al lado oscuro :-). Jamás hubiera imaginado que un día iba a ponerme en la tarima delante de la pizarra para enseñar a traducir. Y menos aún que me iba a gustar.

Lo peor de todo es que engancha, que nunca es suficiente, que siempre quieres más . Como una droga. O como el sushi, que en mi caso, viene a ser lo mismo.

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    Traducción e investigación, por Judith Carrera
    tiene una licencia Creative Commons Reconocimiento 3.0.
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