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Salgo de mi ostracismo bloguero para hablar del curso de Word para traductores y las jornadas de Asetrad en Valencia, en una serie titulada Momentos estelares de las jornadas de Asetrad en Valencia. Los días 1 y 2 de abril he disfrutado de la oportunidad de volver a ver a mis asetraderos favoritos, a los cuales nombraré por temor a dejarme a alguno en el tintero. Además,  he tenido la gran suerte de conocer a compañeros de profesión con los que aún no había coincidido. Es un privilegio conocer a personas que comparten los mismos intereses y que al mismo tiempo pueden aportarnos nuevas perspectivas e inquietudes. He vuelto con más energía y con ganas de ser mejor, en todos los sentidos, como siempre que acudo a alguna de las actividades organizadas por Asetrad, gracias a ese savoir faire que caracteriza a la asociación.

El viernes 1 de abril por la tarde fue el taller de Word para traductores, impartido por Xosé Castro. A lo largo de las cuatro horas (sin descanso) aprendimos una serie de trucos que nos harán más productivos:

  • Un montón de combinaciones de teclas más allá de Ctrl + C (copiar) y Ctrl + V (pegar). Como son muchas, me he propuesto aprenderme cada día uno nueva combinación para cada una de las funciones que más utilizo. Por ejemplo, hoy empezaré a utilizar Alt + F9 , que sirve para revelar el código, de manera que se pueden ver los caracteres ocultos, como los espacios o los retornos de carro.
  • Word no es el enemigo, sino nuestro fiel aliado, aunque a veces pensemos que Microsoft hace todo lo posible por inventarse nuevas torturas para los que llevamos años usando sus productos. Hay que dejarse de pamplinas, conocer todos los entresijos del programa y configurarlo de acuerdo a nuestras necesidades, a nuestro método de trabajo. Es nuestra herramienta, por lo tanto, si queremos sacar provecho a sus ventajas, tenemos que conocerlo como la palma de la mano.
  • La configuración de la autocorrección, la creación de diccionarios personalizados nos permitirán mantener la coherencia y la calidad de nuestros documentos. No tener estas funciones  personalizadas al máximo supone un suicidio profesional.
  • Una pequeña introducción a las macros para automatizar tareas repetitivas.
Portátil roto

Dar una paliza al PC, por mucho que nos apetezca, no es la solución (Fuente de la imagen: Wikimedia Commons)

Quisera destacar entre los aspectos del curso que más me han gustado son los siguientes:

  • La gran cantidad de recursos que nos ha proporcionado Xosé. Los iré aplicando poco a poco  hasta llegar a ser una usuaria experta en Word.
  • También me ha parecido muy buena idea que hablara no solo de una versión del programa, sino que aludiera a las versiones 2003 y 2007. Todo ello salpicado de su sentido del humor tan característico :).

Lo único negativo que podría señalar es que cuatro horas seguidas de clase sin descanso es demasiado, incluso para el traductor más friqui, y mira que mi orgullo friqui es inconmensurable…

De momento, esto es todo por hoy. Para los que se han quedado con ganas de más, os recomiendo echar un vistazo a lo que han dicho los traductores tuiteros con la etiqueta #asetradVLC y lo que ha dicho Carolina Rodrigo en el blog Language Exposure. ¿Qué os ha parecido a los demás? Espero vuestros comentarios :).

Decíamos ayer…
La sesión de la tarde comenzó con la presentación de Sebastián Soroche, titulada El perfil del traductor audiovisual y de videojuegos: una mirada al mercado. Parece que, con el incremento de las producciones audiovisuales para diversos soportes, la TDT y el auge de los videojuegos como entretenimiento favorito para los momentos de ocio, la traducción y la localización es una salida muy apetecible. El ponente hizo hincapié en la importancia de hacer extraordinariamente bien las pruebas que nos proponga un nuevo cliente, incluso recomendó buscar a una persona que nos las revise antes de entregarlas.

Yolanda Morató en su presentación El traductor literario y su papel activo en la promoción del autor, nos ofreció (al menos a mí) un panorama no tan sombrío mundo de la traducción literaria. Digo sombrío por no decir negro, que es como nos lo pintaban en la carrera algunos profesores. Me pareció muy inspiradora su propuesta en la que  el traductor tiene un papel activo como iniciador de un encargo, pues al contrario que en otras especialidades, el traductor literario puede dar a conocer al editor autores y obras olvidados.  Nos recomendó algunos recursos interesantísimos, entre ellos, la imagen que ilustra esta reseña un poco más abajo.

Editoriales en España

A continuación, José Martínez de Sousa habló de La coherencia en el lenguaje escrito, centrándose especialmente en la coherencia ortotipográfica. Por ejemplo, es  importante mantener el mismo estilo de párrafo para que el texto impreso no parezca una chapuza o usar una misma variante cuando se usan palabras biacentuales. La coherencia en la traducción, como en la vida, es fundamental. Por supuesto, fue una charla amena, con ciertos toques humorísticos, que el gran don José siempre sabe dar cuando nos explica las intrincadas normas de corrección del español. Sin duda, una de las frases que más me ha marcado en estas jornadas la ponunció Martínez de Sousa: «La obra perfecta queda lejos». ¡Qué razón tiene!

Después de un breve descanso, María Fernanda Poblet nos retó en el taller de corrección El traductor como corrector ortotipográfico y de estilo. Durante algo más de una hora estuvimos cazando erratas que se intentaban camuflar en el texto (¡esos malditos roedores!). Además, nos alertó de una especie emergente, el traducorrector, que no solo traduce, corrige, revisa, sino que también sabe hasta maquetar… ¡Y todo por el mismo precio! De hecho, en el número de julio de 2009 de La linterna del traductor ya se hace referencia esta nueva especie en un artículo galardonado con la Beca José Martínez de Sousa.

Después de una jornada tan intensa, solo quedaba volver al hotel y descansar para estar bien despierta al día siguiente.  No obstante, sé de buena tinta que unos cuantos asetraderos se fueron a Triana a comer pescaíto frito.

El sábado por la mañana empezó con fuerza Alicia Martorell con La web 2.0 para traductores: cómo estar presente en internet y nos dio unos consejos muy útiles para que las nuevas teconologías nos ayuden no solo a darnos a conocer como profesionales, sino también a documentarnos mejor. La clave de la web 2.0 es socializar para compartir y poner en común nuestros conocimientos, y así poder discernir los recursos útiles de la basurilla que pulula por la Red. Como ejemplo, presentó el sitio de marcadores sociales Del.icio.us (mi página, concretamente, y me puse roja como un tomate). Se me quedó grabada una de sus últimas frases: «Compartir es una inversión que produce rendimientos inmediatos» y dio buen ejemplo exponiendo su lista de Diigo.

Héctor Quiñones compartió con nosotros su experiencia como traductor profesional en su ponencia Gestión de la carrera profesional del traductor autónomo: cómo establecerse, competir y prosperar. Con unos gráficos claros y sencillos nos mostró lo importante que es gestionar el tiempo y el dinero para poder progresar mejorando la productividad, especializándose y promocionándose mejor con el fin de alcanzar el poder de negociación. Nos advirtió también del peligro de trabajar exclusivamente para un solo cliente cuando se es autónomo y nos sugirió usar CalPro para planificarnos mejor.

La última ponencia la presentó Francisco Javier Vigier Moreno, La nueva normativa de la profesión de traductor-intérprete jurado: ¿un paso adelante o un paso atrás? . La nueva legislación sobre traductores-intérpretes jurados ha supuesto un gran cambio en la forma de acceso al título, pues ya no hay exención del examen para aquellos licenciados que han aprobado una serie de créditos de traducción jurídicay económica e interpretación. Sin embargo, el examen de acceso no se corresponde con la realidad profesional: se hace sin ordenador, con diccionarios de papel y la prueba oral consiste prácticamente en una entrevista. Espero que, en las posteriores normas que  se dicten, se tenga en cuenta una propuesta tan razonable como la de Francisco Javier Vigier: desarrollar programas de formación de posgrado bien estructurados y adecuados a las necesidades de este tipo de servicios lingüísticos que acrediten y preparen a los profesionales.

La culminación de las jornadas fue la mesa redonda Búsqueda de clientes allende fronteras, moderada por Javier Sancho,  fue muy estimulante e instructiva. Elena Bernardo, Trinidad Clares, Héctor Quiñones y Pedro Satué nos contaron cómo encontraron a sus mejores clientes en Francia, el Reino Unido y Estados Unidos.  Consejos tan sencillos y prácticos como cuidar las formas de cortesía y los contactos, asociarse, compartir nuestros conocimientos con nuestos colegas o procurar leer el periódico todos los días pueden traernos muchas alegrías profesionales. ¡Habrá que probarlos!

Una vez concluidas las Jornadas de Asetrad en la UPO, por la noche tuvimos la oportunidad de reunirnos de nuevo un número considerable de traductores para disfrutar de la templada noche  sevillana en el restaurante Boreas. Allí cenamos, charlamos y arreglamos un poco el mundo. Pero eso ya es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

¿Has leído ya la primera parte de la reseña?

Jornadas de Asetrad en la UPO. Viernes por la mañana

La web 2.0 para traductores: cómo estar presente en internet

Ayer llegué de de un largo viaje con buen sabor de boca, pero he decidido dejar una  día de reflexión antes de escribir mis impresiones sobre las Jornadas de Asetrad «Traducción, interpretación y mercado: medidas prácticas para momentos difíciles», que se celebraron los días 14 y 15 de mayo en la Universidad Pablo de Olavide en Sevilla.

Sobre las primeras intervenciones del programa, realizadas por Alicia González y Carmen Expósito no puedo decir nada, no puedo opinar, puesto que me las perdí.  Menos mal que Olli ya hizo su reseña en su blog La paradoja de Chomsky. Ciertamente parecían muy interesantes y me da bastante pena habérmelas perdido.

Cuando llegué el viernes por la mañana al Salón de Grados de la UPO ya había empezado la charla del abogado Santiago Osuna (Fiscalex)  cuyo título ya la hacía atractiva: ¡Qué horror, encima Hacienda!: Agobios fiscales de un traductor en tiempos de crisis. Su presentación fue muy clara e instructiva y el turno de preguntas podría haberse alargado hasta el infinito y más allá,  pues el tema de la fiscalidad para los traductores a menudo nos resulta demasiado complicado. Estos fueron algunos los aspectos que me más me llamaron la atención:

  1. Las diversas fórmulas contractuales para establecer una sociedad (civil o limitada, que suelen ser las habituales para empresas del sector).
  2. El uso del criterio de caja para profesionales autónomos y sociedades civiles, que ha de solicitarse a Hacienda formalmente, para poder tributar solamente lo que se ingresa .
  3. Los gastos deducibles y no deducibles. Podemos deducirnos cursos, adquisición de material como libros y otras publicaciones, viajes profesionales, comidas y desplazamientos. Sin embargo, no son deducibles los gastos en los que se incurren para ir al trabajo habitualmente ni los gastos en ropa profesional (qué pena, no nos podremos desgravar ese Chanel tan mono y tan caro que nos sentaría tan bien si tuvieramos que interpretar en una conferencia) ;).
  4. Si se emite una factura antes de el cliente, es recomendable añadir una cláusula de salvaguardia que indique que la factura no está pagada a no ser que se le adjunte un comprobante de pago.

En la ponencia Embedding employability in the curriculum and building bridges between academia and the work-place: a critical analysis of two approaches, Fanny Chouc y Elisa Calvo expusieron cómo se puede integrar en los programas universitarios de formación de traductores destrezas que mejoren la inserción laboral de los licenciados o graduados en Traducción e Interpretación. Para ello, es preciso desarrollar destrezas como que permitan que los alumnos se adapten a nuevas situaciones fácilmente, tomen decisiones adecuadas, hagan las preguntas pertinentes cuando sea necesario, sepan innovar y estén predispuestos para la formación permanente. Así, pues, las ponentes sugerían integrar en el aula actividades lo más parecidas posibles a la situación que se da habitualmente en los centros de trabajo. Desde mi punto de vista, poner a los alumnos en una situación parecida a la realidad laboral (o directamente basada en hechos reales) puede funcionar muy bien si se es capaz de reproducir tales circunstancias, aunque dentro del aula no siempre es fácil. Creo que por eso comentaban que se había hecho una experiencia con alumnos en un juzgado, donde tenían que interpretar en un simulacro de juicio. ¡Uf, eso tiene que imponer!

Marián Morón nos habló de los perfiles profesionales de los licenciados en Traducción e Interpretación en la experiencia Lenguas Aplicadas Europeas (LAE) en Perfiles profesionales en Traducción e Interpretación: análisis DAFO en el marco de la sociedad multilingüe y multicultural . Brevemente, por razones de horario, nos expuso las Debilidades, Oportunidades, Fortalezas y Amenazas (lo que se llama análisis DAFO) características de los licenciados con esta titulación. Como tenía un día optimista, solo me quedé con las partes positvas: no tenemos miedo a viajar, conocemos y nos adaptamos a nuevas culturas, hablamos varios idiomas gracias a estancias en el extanjero, tenemos destrezas comunicativas orales y escritas… Creo que todos tendríamos que hacernos un análisis de estos igual que deberíamos revisarnos la vista periódicamente ;).

En mi más bien corta experienca asisitiendo a jornadas, congresos y otros saraos, los recreos son siempre la guinda del pastel. En esos momentos tienes la oportunidad de conocer a personas fantásticas con las que compartes mucho más que una profesión. Pero eso mejor lo cuento mañana, que ya me he enrollado bastante por hoy.

Hace varios meses que no hago turismo profesional 😉 y lo estaba echando de menos. La investigación me tiene demasiado absorbida. Menos mal que se presenta una buena oportunidad para cambiar de aires con las jornadas Traducción, interpretación y mercado organizadas por Asetrad en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.

Las jornadas empiezan el viernes 14 de mayo por la mañana y concluyen el sábado a mediodía. Por lo que veo en el programa, se tratarán un montón de temas interesantes tanto para profesionales novatos como para veteranos, tales como gestión de proyectos, fiscalidad, perfiles profesionales, correción, web 2.0 para traductores, la nueva normativa para los traductores -intérpretes jurados o cómo buscar nuevos clientes.

Catedral y Archivo de Indias de Sevilla

Catedral y Archivo de Indias de Sevilla

¡Sevilla, allá vamos!

Esta mañana he impartido mi primera clase de traducción (inglés-español)  y, aunque no es la primera vez que me pongo el disfraz de profe, hoy he sentido cómo me ha picado lo que yo llamo ‘el virus de la docencia’.

Vamos a empezar por el principio. Hace unos ocho años, es decir, cuando empecé la carrera (¿ya ha pasado tanto tiempo? Me hago mayor y ni me había dado cuenta) tenía muy clara una cosa: Que no quería ser profesora. Lo que yo quería ser es traductora. El razonamiento típico y lógico de una estudiante de T&I es el siguiente: “Si quisiera ser profe, pues me hubiera puesto a estudiar magisterio o filología”. Además, siempre he tenido pánico a hablar en público como ya he comentado con anterioridad, aunque he aprendido algunos trucos para que no se me note (tanto). Después de todo, las clases de interpretación tenían que servir para algo, ¿no? Ah, que era otro tipo de interpretación, ahora que me acuerdo ;-).

Bandeja de sushi variado

Nunca sabes si te va a gustar hasta que no lo pruebas

Pero la vida da muchas vueltas y aquí estoy, enseñando lo poco que sé de casi nada.

Ayer cuando estaba preparando la clase ( sí,  los profes no solo curran cuando están en el aula, resulta que antes de soltar el rollo tienen que preparárselo ;-)), me puse a pensar cómo enfocar la clase. Entonces recordé eso que a todos los novatos nos gustaría saber para no entrar en el mercado laboral como un elefante en una cacharrería: ¿Cómo es el mundo real? Y, más concretamente, ¿cómo es el mercado de la traducción? Así, pues, hoy he hablado durante más de hora y media sobre el mercado de la traducción (¡y aún no he llegado al tema de las tarifas!) y creo que el tema ha suscitado interés. Tanto que, aunque ya había terminado la hora, todo el mundo estaba sentadito en su sitio sin emitir otro ruido que el tecleo de los portátiles. ¡Alucinante!

Como antigua alumna de la carrera, y como posteriormente me ha confirmado el artículo “¿Por qué se estudia Traducción e Interpretación en España?” (visto en Algo más que traducir), muchas personas que entran en la carrera no saben realmente cuál es la labor del traductor o del intérprete, ni que existen otras salidas laborales igual o más glamourosas que estas. Elegir uno u otro camino depende de los gustos personales y de lo duro que trabajes para conseguir las metas que te hayas fijado.

En mi opinión, al igual que muchos blogueros traductores, la universidad tiene que estar en contacto continuo con la profesión para saber qué se espera de los futuros licenciados. Porque proporcionar una formación sólida no consiste simplemente dar a conocer las estrategias de traducción y conseguir que tus alumnos escriban textos meta ideales, sino que también supone prepararles para tomar contacto con la profesión y sus vicisitudes. Y hay que hacerlo de una forma realista y objetiva.

¿Por qué digo esto?

Porque también escuché en su momento comentarios del tipo “si quieres ser traductor, prepárate para morirte de hambre” hasta el hartazgo y no quiero perpetuar esa tradición que invita a  la desmotivación entre el alumnado. Es cierto que hay tarifas que no dan ni para pagarte unas cañas, pero tampoco es necesario quitar las ilusiones despiadadamente a los que empiezan.

Si quieres que tus alumnos vayan a clase y muestren interés, tienes que darles buenas razones para que se esfuercen. Una puede ser convencerles de que se trata de una carrera apasionante y con futuro. Es decir, hay que saber buscar temas que los alienten a seguir estudiando y aprendiendo. Una tarea nada fácil para una novata.

Pero sin pecar de optimista, no se vayan a pensar que están en el mundo de la piruleta. Tampoco hay que pintarlo todo de color de rosa. Para llegar a algo en esta vida hay que ganárselo a pulso. Y eso también hay que decirlo claramente: De nada sirve el talento si no se ejercita con perseverancia, ya lo decía Drácula el viernes en El País. Y a traducir, solo se aprende traduciendo.

Pero volviendo al tema de mi enfermedad, esa que provoca el virus de la docencia. Sabes cuando estás infectado porque se presenta un cuadro clínico de entusiasmo exacerbado provocado por la respuesta positiva del alumnado y una necesidad patológica de compartir todo lo que tu sabes. También pueden manifestar otros síntomas, dependiendo del individuo afectado. Se han descrito casos de pacientes que ven la vida como si fueran diapositivas de PowerPoint :-P.  Ahora echo la vista a atrás y me río de mi aversión a la tiza. Supongo que cuando eres alumna, querer ser profe es un poco como querer pasarse al lado oscuro :-). Jamás hubiera imaginado que un día iba a ponerme en la tarima delante de la pizarra para enseñar a traducir. Y menos aún que me iba a gustar.

Lo peor de todo es que engancha, que nunca es suficiente, que siempre quieres más . Como una droga. O como el sushi, que en mi caso, viene a ser lo mismo.

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    Traducción e investigación, por Judith Carrera
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