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Este curso vino precedido por una gran polémica en la lista Traducción en España. ¡Cómo resistir la tentación! Además, en las ciudades de provincias, la oportunidad de asistir a un curso de estas características no se presentan todos los días. Así, pues, una veintena de tradunorteños dejó inaugurada la veda para futuras reuniones.

Llegué antes las diez a La Casa de los Periodistas en Logroño y allí estaban los responsables del curso: Isabel Espuelas Olagaray, quien organizó todo impecablemente, y Xosé Castro, quien a estas alturas, creo, no necesita presentación. El curso estaba dividido en introducción, cuatro partes y un epílogo.

Introducción: ¿Qué quieres ser de mayor?

Lo principal es saber cuál es tu objetivo vital y adecuarlo al laboral. ¿Quieres trabajar para vivir o vivir para trabajar? ¿Se puede vivir bien de la traducción? Por supuesto que sí, pero antes de recoger la cosecha, hay que sembrar. Prepárate para la acción, fórmate, planea tus movimientos.

Sé, se puede

Cambia tu mundo para cambiar el mundo. Fuente: Wikimedia Commons

1) Los instrumentos y el entorno de trabajo

Ya lo dice Xosé Castro: «El ordenador es la máquina de hacer dinero». Para domesticar a los ordenadores cual potrillos salvajes, no necesitas a Robert Redford, solo hay que ir conociendo cada día un poquito mejor tu ordenador. Tecla, ¿tú para qué sirves? ¿Tú sola no puedes y con amigas sí? Word no es un invento del diablo, es tu mejor amigo. Google puede hacerte la puñeta cuando cambia el algoritmo, pero también tiene sus truquitos. Hay aplicaciones que el día que las instales te preguntarás cómo pudiste vivir si ellas tanto tiempo. A mí me pasó con Evernote. ¿Que eso es imposible? Entonces mejor Pulsa F1 o los vídeos educativos de Xosé. Tampoco es mala idea ir a su próximo curso de informática productiva.

La organización sistemática no es algo puramente estético. Ya sea en el escritorio virtual, ya sea en el real, debes encontrar tu sistema organizativo, por ejemplo, puedes ordenar tus archivos según el sistema año, mes, día en tu equipo informático. Más ideas sobre el tema, en el número 5 de la Linterna del Traductor o en El traductor en la sombra.

Los más jóvenes, a menudo, no vemos los riesgos laborales que amenazan al traductor descuidado. La tendinitis, el síndrome del túnel carpiano, el estrés, la ansiedad, la pijamitis y un sinfín de dolencias habituales entre los profesionales autónomos sedentarios. Yo he sufrido pijamitis aguda, pero creo que la superaré. Me automedico con estilo. Lo mejor es prevenir. Cuida la ergonomía. Invierte en salud.

2) El profesional profesional: El que soluciona los problemas

Ser buen profesional no es lo mismo que parecerlo. Aunque hoy la frontera parece difusa, el buen traductor es un curioso insaciable, cuyo prólogo es la facultad. Además, a partir de ahora se lleva el modelo «lingüista activista», emprendedor, motivado,  polifacético, sin prejuicios y con autoestima. ¡Ah! Y que le gusten las nuevas tecnologías.

Dar una buena imagen profesional es fácil con ayuda de las redes sociales, pero no son la panacea. Basta con una página web básica hecha con Wix o WordPress y un dominio propio. Tu nombre «artístico» deber ser fácil de entender y recordar incluso si se lo dices a un extranjero cuando estás de copas a las tres de la mañana. Quién sabe si ese será el principio de una hermosa amistad.

Ve hasta el infinito y más allá. El mercado español no es el único. Crea y cuida tu red de colaboradores. Como dicen las madres, mira a ver con quién te juntas y evita, siempre que puedas, las relaciones tóxicas. «Súbete a hombros de gigantes». ¿Y el currículo? Ponte que mejor se adapte a la ocasión, formal, elegante, moderno, cool. Pero que tampoco parezca un disfraz de carnaval, ¿no?

3) Las redes sociales y tú

Úsalas con mesura, como nos recomienda Isabel García Cutillas. y aprovéchalas para socializar. Twitter, los blogs, Facebook, LinkedIn, los portales para traductores son plataformas de publicidad muy económicas y eficaces si las usas con sentido común y una mínima estrategia.

Sin embargo, no todo es marketing en esta vida. El dinero también tiene cierta importancia porque aún no hemos vuelto al sistema de trueque. ¿Cuánto vale mi hora de trabajo? Usa Calpro y lo averiguarás. Para ganar pasta, es fundamental tener un plan de negocio. Hasta para concederte subvenciones te lo piden, así que mejor ve haciendo el tuyo.

Querer es poder

El fracaso es solo otro peldaño hacia el éxito. Fuente: Wikimedia Commons

4) ¿Dónde están mis clientes?

Haz tu análisis DAFO y un estudio de mercado. ¿Cuál es tu objetivo? Prepárate bien para encontrar a tu futuro cliente. Busca tu gancho y déjate querer. Si le salvas la vida a tu cliente, se acordará de que tú eres su redentor. Mima y cuida al cliente de verdad, como te gusta que te traten a ti, no como las dependientas que le hacían la pelota en Pretty Woman. Los clientes nos necesitan, pero ellos aún no lo saben.Sonrisa

Busca clientes antes de que llegue la crisis, con la barriga llena, antes de que el amor se esfume, antes de que se olviden de ti, antes de que caigan en desgracia. ¿Que ya hay crisis? Bueno, pero habrá otros que nos necesiten igualmente. Si no, para eso está la publicidad, para generar necesidades.

Epílogo: Recapitulación y mantras

Cito textualmente porque esta es mi lista de tareas futuras:

  1. Hazte visible: Busca tu eslogan, nombre, seña.
  2. Trabaja tu aCtitud.
  3. Acorta las distancias… Siempre.
  4. Ofrece, no pidas.
  5. Demanda, no preguntes (tarifas).
  6. Mima a tu cliente. Mima a tu PM.
  7. Nunca des portazos: El mercado recuerda.
  8. Cuida tu imagen pública: No vendas mal rollo.
  9. El que no fracasa, no vive: error = peldaño.
  10. Aprende a decir que no.
  11. Practica tu asertividad.
  12. Obsérvate, sométete a terapia [de choque, si es necesario].
  13. Sé creativo, empápate de inspiración ajena. [Aprendemos por imitación]
  14. Ninguna idea es loca.
  15. Mira qué hacen en otros sectores: imita, plagia, reproduce, innova [A mis alumnos, si me leéis: En los trabajos de clase hay que citar siempre. Plagio = ERROR. Cita = ACIERTO.]
  16. Be a problem-solver, not a problem-idenfier. [Si no sabes cómo arreglarlo, no descubras el marrón]
  17. Trata como te gustaría ser tratado × 2. [Sé japonés con tus clientes. Bueno, a lo mejor no hace falta hacerles reverencias.]

Yo tengo un plan. ¿Y tú? ¿Ya tienes tu plan?

Otros artículos:

«1001 consejos de Xosé Castro en el curso Coaching para traductores» de Nathalie.

Salgo de mi ostracismo bloguero para hablar del curso de Word para traductores y las jornadas de Asetrad en Valencia, en una serie titulada Momentos estelares de las jornadas de Asetrad en Valencia. Los días 1 y 2 de abril he disfrutado de la oportunidad de volver a ver a mis asetraderos favoritos, a los cuales nombraré por temor a dejarme a alguno en el tintero. Además,  he tenido la gran suerte de conocer a compañeros de profesión con los que aún no había coincidido. Es un privilegio conocer a personas que comparten los mismos intereses y que al mismo tiempo pueden aportarnos nuevas perspectivas e inquietudes. He vuelto con más energía y con ganas de ser mejor, en todos los sentidos, como siempre que acudo a alguna de las actividades organizadas por Asetrad, gracias a ese savoir faire que caracteriza a la asociación.

El viernes 1 de abril por la tarde fue el taller de Word para traductores, impartido por Xosé Castro. A lo largo de las cuatro horas (sin descanso) aprendimos una serie de trucos que nos harán más productivos:

  • Un montón de combinaciones de teclas más allá de Ctrl + C (copiar) y Ctrl + V (pegar). Como son muchas, me he propuesto aprenderme cada día uno nueva combinación para cada una de las funciones que más utilizo. Por ejemplo, hoy empezaré a utilizar Alt + F9 , que sirve para revelar el código, de manera que se pueden ver los caracteres ocultos, como los espacios o los retornos de carro.
  • Word no es el enemigo, sino nuestro fiel aliado, aunque a veces pensemos que Microsoft hace todo lo posible por inventarse nuevas torturas para los que llevamos años usando sus productos. Hay que dejarse de pamplinas, conocer todos los entresijos del programa y configurarlo de acuerdo a nuestras necesidades, a nuestro método de trabajo. Es nuestra herramienta, por lo tanto, si queremos sacar provecho a sus ventajas, tenemos que conocerlo como la palma de la mano.
  • La configuración de la autocorrección, la creación de diccionarios personalizados nos permitirán mantener la coherencia y la calidad de nuestros documentos. No tener estas funciones  personalizadas al máximo supone un suicidio profesional.
  • Una pequeña introducción a las macros para automatizar tareas repetitivas.
Portátil roto

Dar una paliza al PC, por mucho que nos apetezca, no es la solución (Fuente de la imagen: Wikimedia Commons)

Quisera destacar entre los aspectos del curso que más me han gustado son los siguientes:

  • La gran cantidad de recursos que nos ha proporcionado Xosé. Los iré aplicando poco a poco  hasta llegar a ser una usuaria experta en Word.
  • También me ha parecido muy buena idea que hablara no solo de una versión del programa, sino que aludiera a las versiones 2003 y 2007. Todo ello salpicado de su sentido del humor tan característico :).

Lo único negativo que podría señalar es que cuatro horas seguidas de clase sin descanso es demasiado, incluso para el traductor más friqui, y mira que mi orgullo friqui es inconmensurable…

De momento, esto es todo por hoy. Para los que se han quedado con ganas de más, os recomiendo echar un vistazo a lo que han dicho los traductores tuiteros con la etiqueta #asetradVLC y lo que ha dicho Carolina Rodrigo en el blog Language Exposure. ¿Qué os ha parecido a los demás? Espero vuestros comentarios :).

David contra el gigante Goliat

Todos sabemos como acaba la historia bíblica de David y Goliat

El 30 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Traducción (onomástica de San Jerónimo). Desde hace algún tiempo, en España, ciertas asociaciones de traductores como APTIC o Asetrad organizan actos relacionados con nuestro mundo.

Este año, Asetrad ha organizado un coloquio con traductores que se han visto involucrados en una situación peliaguda: Lionbridge, una de las mayores empresas transnacionales de traducción, les conmina a pagar por usar la herramienta de traducción desarrollada por la empresa sin garantías de que amorticen la inversión. Además, las memorias (TM) del traductor quedan a plena disposición de la empresa, pero no del traductor, puesto que no se puede descargar sus propias TM.

Por lo que me ha contado una fuente muy documentada (Alicia, si me lees, este artículo te lo dedico), esta ha sido la gota que ha colmado el vaso. Los afectados están cansados de las presiones, ya que desde hace varios años, la empresa ha procurado que sus colaboradores mantengan sus tarifas bajas. Una forma de obtener máximos beneficios poco ética, diría yo, pero que parece ser la tónica dominante en estos últimos años. Desgraciadamente,  y visto lo visto, no creo que el mercado de la traducción sea el único precario. En los últimos años estamos asistiendo a un declive generalizado de las condiciones laborales. Por eso, no me extraña que mañana, 29 de septiembre, haya huelga general.

¿Dónde es la cita?

¿Pagar por trabajar? Coloquio con los afectados de Lionbridge

Fecha: 30.09.2010
Hora: 19:00-21:30
Lugar: Sala Monedero, Tr. Andrés Mellado (semi-esq. Guzmán el Bueno, 55), 28015 Madrid
Plano: http://monedero.tv/localizacion.html
Metro: Moncloa, Islas Filipinas y Argüelles

¿Por qué debo ir al coloquio?

A lo mejor nunca has oído hablar de Lionbridge. Puede que estés haciendo tus primeros pinitos traductoriles. Quizás llevas muchísimos años traduciendo profesionalmente… Eso es lo de menos. Lo que importa es que los traductores tenemos que romper nuestro silencio y comunicarnos entre nosotros para evitar que las grandes empresas tengan la sartén por el mango y nos ninguneen. No es que vayamos a emprenderla a hondazos con los gigantes, sino que usaremos otras armas: La información. Podemos unir nuestras fuerzas. Como decía aquella máxima de La Bola de Cristal: «Solo no puedes, con amigos sí».

¿Qué pasa si no puedo ir?

No pasa nada. No van a pasar lista. De hecho, me temo que por motivos profesionales no voy a poder ir a Madrid. Aun así,  habrá actividades paralelas en Córdoba, Las Palmas de Gran Canaria, Vigo, Soria y Granada. Los traductores sorianos nos veremos las caras el jueves a las 20 horas en el Café del Norte (Paseo del Espolón, 18). ¡No faltéis!

Y además, no hay que pagar por asistir

Es el título de un artículo escrito por el traductor Ramón Sánchez Lizarralde en un suplemento cultural. Lo han enviado en algún momento del día a la lista de Asetrad y hasta esta noche no he tenido tiempo de leerlo con calma. La traducción editorial, en especial, la traducción literaria, es una profesión poco lucrativa y parece que no va a cambiar el panorama a no ser que hagamos algo para que todos los profesionales de la traducción puedan tener honorarios dignos.

¿Por qué seguimos traduciendo? ¿Por qué seguimos haciendo trabajos que no nos compensan? ¿Por qué vivimos en las sombras?

Esta mañana he impartido mi primera clase de traducción (inglés-español)  y, aunque no es la primera vez que me pongo el disfraz de profe, hoy he sentido cómo me ha picado lo que yo llamo ‘el virus de la docencia’.

Vamos a empezar por el principio. Hace unos ocho años, es decir, cuando empecé la carrera (¿ya ha pasado tanto tiempo? Me hago mayor y ni me había dado cuenta) tenía muy clara una cosa: Que no quería ser profesora. Lo que yo quería ser es traductora. El razonamiento típico y lógico de una estudiante de T&I es el siguiente: “Si quisiera ser profe, pues me hubiera puesto a estudiar magisterio o filología”. Además, siempre he tenido pánico a hablar en público como ya he comentado con anterioridad, aunque he aprendido algunos trucos para que no se me note (tanto). Después de todo, las clases de interpretación tenían que servir para algo, ¿no? Ah, que era otro tipo de interpretación, ahora que me acuerdo ;-).

Bandeja de sushi variado

Nunca sabes si te va a gustar hasta que no lo pruebas

Pero la vida da muchas vueltas y aquí estoy, enseñando lo poco que sé de casi nada.

Ayer cuando estaba preparando la clase ( sí,  los profes no solo curran cuando están en el aula, resulta que antes de soltar el rollo tienen que preparárselo ;-)), me puse a pensar cómo enfocar la clase. Entonces recordé eso que a todos los novatos nos gustaría saber para no entrar en el mercado laboral como un elefante en una cacharrería: ¿Cómo es el mundo real? Y, más concretamente, ¿cómo es el mercado de la traducción? Así, pues, hoy he hablado durante más de hora y media sobre el mercado de la traducción (¡y aún no he llegado al tema de las tarifas!) y creo que el tema ha suscitado interés. Tanto que, aunque ya había terminado la hora, todo el mundo estaba sentadito en su sitio sin emitir otro ruido que el tecleo de los portátiles. ¡Alucinante!

Como antigua alumna de la carrera, y como posteriormente me ha confirmado el artículo “¿Por qué se estudia Traducción e Interpretación en España?” (visto en Algo más que traducir), muchas personas que entran en la carrera no saben realmente cuál es la labor del traductor o del intérprete, ni que existen otras salidas laborales igual o más glamourosas que estas. Elegir uno u otro camino depende de los gustos personales y de lo duro que trabajes para conseguir las metas que te hayas fijado.

En mi opinión, al igual que muchos blogueros traductores, la universidad tiene que estar en contacto continuo con la profesión para saber qué se espera de los futuros licenciados. Porque proporcionar una formación sólida no consiste simplemente dar a conocer las estrategias de traducción y conseguir que tus alumnos escriban textos meta ideales, sino que también supone prepararles para tomar contacto con la profesión y sus vicisitudes. Y hay que hacerlo de una forma realista y objetiva.

¿Por qué digo esto?

Porque también escuché en su momento comentarios del tipo “si quieres ser traductor, prepárate para morirte de hambre” hasta el hartazgo y no quiero perpetuar esa tradición que invita a  la desmotivación entre el alumnado. Es cierto que hay tarifas que no dan ni para pagarte unas cañas, pero tampoco es necesario quitar las ilusiones despiadadamente a los que empiezan.

Si quieres que tus alumnos vayan a clase y muestren interés, tienes que darles buenas razones para que se esfuercen. Una puede ser convencerles de que se trata de una carrera apasionante y con futuro. Es decir, hay que saber buscar temas que los alienten a seguir estudiando y aprendiendo. Una tarea nada fácil para una novata.

Pero sin pecar de optimista, no se vayan a pensar que están en el mundo de la piruleta. Tampoco hay que pintarlo todo de color de rosa. Para llegar a algo en esta vida hay que ganárselo a pulso. Y eso también hay que decirlo claramente: De nada sirve el talento si no se ejercita con perseverancia, ya lo decía Drácula el viernes en El País. Y a traducir, solo se aprende traduciendo.

Pero volviendo al tema de mi enfermedad, esa que provoca el virus de la docencia. Sabes cuando estás infectado porque se presenta un cuadro clínico de entusiasmo exacerbado provocado por la respuesta positiva del alumnado y una necesidad patológica de compartir todo lo que tu sabes. También pueden manifestar otros síntomas, dependiendo del individuo afectado. Se han descrito casos de pacientes que ven la vida como si fueran diapositivas de PowerPoint :-P.  Ahora echo la vista a atrás y me río de mi aversión a la tiza. Supongo que cuando eres alumna, querer ser profe es un poco como querer pasarse al lado oscuro :-). Jamás hubiera imaginado que un día iba a ponerme en la tarima delante de la pizarra para enseñar a traducir. Y menos aún que me iba a gustar.

Lo peor de todo es que engancha, que nunca es suficiente, que siempre quieres más . Como una droga. O como el sushi, que en mi caso, viene a ser lo mismo.

Como cada mañana al abrir el correo, me encuentro con el boletín de alertas de empleo de un conocido portal de empleo y veo una oferta para traductores de inglés a español. Por mera curiosidad, voy a la página y leo lo siguiente: “The president of the company needs an individual for translation of text and company documents. The position is temporary and will be paid at 8 euros an hour. The translation will be both written and orally communicated in English. This position will be a 3 week position for 25 hours per week.”[la negrita es mía]

Aparte de que tiene fallos de estilo y de selección léxica más que evidentes, como ha señalado una colega esta mañana… ¡¡¡¡8 euros las hora!!!! Y los requisitos: “The candidates needs to be 100% fluent in both English and Spanish.” Pero no se requiere tener un título superior, ni experiencia en el sector, ni nada. Total, si sabes hablar perfectamente inglés y español, seguro que traduces que te las pelas. Es ahí donde vemos la ignorancia que existe acerca de nuestra profesión. Y como la ignorancia es muy atrevida, nos encontramos con que te ofrecen 8 euros por hora. ¿Y para eso estudias una carrera, viajas al extranjero, pagas cursos de idiomas y exámenes oficiales? Está claro que aún no existe una conciencia clara de que los traductores  e intérpretes  son profesionales muy cualificados cuya formación no ha surgido por generación espontánea, sino que les ha costado su tiempo (entre otras cosas). Todavía hoy hay quien cree que un traductor es “alguien que sabe idiomas”.

Lo que más me frustra, es que sobre todo en España, abundan este tipo de ofertas y resulta que hay personas que se matan por presentarse como candidatos  (en este caso, por ejemplo hay ya 62 personas inscritas para la oferta en cuestión).  Me pregunto si son conscientes de lo que están haciendo o si la crisis les ha llevado a solicitar trabajos que rayan la esclavitud.

Obviamente, la mejor solución con este tipo de ofertas, lo mejor es tirarlas a la basura y pasar a otra cosa, mariposa.

Sin embargo, últimamente soy muy optimista y espero que algún día casi todas las ofertas de trabajo sean como esta otra que ofrece el Gobierno de Canadá, donde parece que tienen una clara conciencia del valor de la traducción (y no me refiero simplemente al valor material). ¡Ay, quién fuera canadiense!

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    Traducción e investigación, por Judith Carrera
    tiene una licencia Creative Commons Reconocimiento 3.0.
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