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Estamos en pleno proceso de preinscripción universitaria y algunos estudiantes se estarán preguntando dónde pueden estudiar el grado de Traducción e Interpretación. En España, hay en total 24 universidades que ofrecen el grado en Traducción e Interpretación, en Traducción y Comunicación Intercultural o en Lenguas Modernas y Traducción.

Libros de una biblioteca de Yale (Wikimedia Commons)

Dónde estudiar el grado en  Traducción e Interpretación

Dónde estudiar titulaciones similares

Además los grados en Filología, Lenguas Modernas o Lenguas Aplicadas, también existe la siguiente oferta académica con planes de estudio muy similares a los grados de Traducción e Interpretación:

¿Me he dejado alguna? ¿Conocéis más universidades españolas donde se imparta esta titulación?

Más información: Universia y en las páginas web de las respectivas universidades.

Un buen eslogan

Sin innovación no hay futuro

Cada vez queda menos para el final de curso y algunos estudiantes empiezan a pensar en su futuro académico. De hecho, hace poco, me preguntaban sobre el grado de Traducción e Interpretación en concreto. A vuelapluma, esto es lo primero que uno debería plantearse antes de tomar su decisión:

  • Si no te gusta leer, esta no es tu carrera.
  • Si no toleras la diferencia, esto no es para ti.
  • Si no tienes curiosidad por descubrir, por conocer a nuevas perspectivas, por ver otros mundos, mejor dedícate a otra cosa.
  • Si no interesa comprometerte a crear entendimiento, incluso cuando digan que es imposible, mejor busca otra forma de ganarte la vida.
  • Si la ortografía y la redacción te parecen un coñazo un rollo, ni te molestes en echar la solicitud para el grado. Un traductor que no domina estas destrezas elementales solo puede aspirar a hacer cola en el SEPE. Si eres consciente de tus carencias, quizá no seas un caso perdido. Con mucho gusto, compartiré mis conocimientos contigo.
  • Si te aterroriza asumir riesgos y salir de tu zona de confort; si te da miedo salir de casa de papá y mamá, y eso del extranjero te suena a algo así como un infierno sin paella ni calimocho ni tortilla de patatas, ¿cómo piensas aprender tus lenguas de trabajo?
  • Si no te interesa seguir aprendiendo a diario, la universidad no es para ti. Si lo que quieres es sentarte en clase y poner el piloto automático, para eso puedes ver documentales o vídeos educativos. Si alguna vez compartimos aula, tendrás que participar activamente. Pregunta, contesta, prepara los ejercicios y exponlos sin miedo. Mi misión no es juzgarte, sino ayudarte a perfeccionar tus habilidades. También me gustaría ampliar tus horizontes en la medida de mis posibilidades.

Si no reúnes estos requisitos, ¡enhorabuena! Serás bienvenido con los brazos abiertos en cualquier facultad, especialmente de Traducción e Interpretación.

¿Qué más consejos se os ocurren? ¿Me he dejado alguno en el tintero?

Actualización (26/2/2013)

Me ha comentado Ana que falta incluir el interés por la tecnología. Y tiene toda la razón del mundo. El ordenador (entre otros dispositivos electrónicos) es nuestra herramienta principal de trabajo. Ya lo decía Xosé Castro, ¿te imaginas ser taxista y que no te gusten los coches? Pues para los traductores no es opcional el gusto por la tecnología. También he de decir que no es necesario traerlo de serie, la afición por las TIC se puede adquirir poco a poco a lo largo de la carrera. Hablo por propia experiencia.

Otro año más tengo el gusto de presentar un nuevo curso impartido por Manuel Ramiro Valderrama. Se celebrará del 13 de febrero al 21 de marzo en la Facultad de Traducción e Interpretación de Soria. Esta vez, se centra en la narrativa y está estructurado en módulos. ¡Ideal para sacar al escritor que llevas dentro!

OBJETIVOS

Interiorizar criterios de escritura eficaz y aplicarlos en la producción de relatos y microrrelatos.

 

METODOLOGÍA

La metodología será activa y funcional:
Las 10 sesiones se distribuirán en cinco módulos teórico-prácticos. La reflexión y el análisis conjunto servirán de retroalimentación para la producción textual individual
Actividades programadas: Análisis funcional de cuentos consagrados.
• Ejercicios de progresivo acortamiento de los textos desde el relato corto al microrrelato.
• Producción individual de un comentario, un relato y 2 microrrelatos.
• Análisis colectivo de los cuentos escritos por los compañeros: Sugerencia de     mejora por parte de los compañeros y del profesor.
• Publicación en prensa de los mejores relatos seleccionados por el grupo (por confirmar).

PROGRAMA MODULAR

Módulo 1a (Para no iniciados): (2 sesiones de 3 h) “Para escribir eficazmente”
+ Cualidades del texto escrito. Lectura: “Qué hace que un texto sea texto”, de Hernández Paricio.
+ Sugerencias para empezar a escribir.
Módulo 1b (Para iniciados): (2 sesiones de 3 h)
+ Las funciones del cuento tradicional: La morfología del cuento, de Vladímir Propp
Módulo 2: Común (3 sesiones de 3 h)
+ Estructuras narrativas y factores de eficacia:
– Tratamiento del tiempo y del espacio en los cuentos.
– Tratamiento de la acción: Simplificación de la trama. Función de la intriga. Sorpresa en el desenlace.
– Tratamiento de los personajes.
Primera tarea. Escribir un comentario sobre un relato.
Módulo 3: Común (1 sesión de 3 h)
+ El relato contemporáneo.
Módulo 4: Común (2 sesiones de 3 h)
+ El relato neofantástico:
Lectura motivadora: “El cuento breve y sus alrededores”, de Cortázar.
Segunda tarea: Escribir un relato, a ser posible, neofantástico.
Módulo 5: Común (2 sesiones de 3 h)
+ El microrrelato I: Lectura y análisis de microrrelatos (1 sesión de 3 h).
Tercera tarea. Escribir un microrrelato.
+ El microrrelato II: Lectura y análisis de microrrelatos (1 sesión de 3 h).
Cuarta tarea. Comentar cuentos de compañeros del grupo y escribir otro microrrelato.

EVALUACIÓN

• Asistencia y participación en clase.
• Lectura de dos textos sobre el relato breve.
• Participación en el análisis de textos.
• Producción personal de los cuatro textos previstos (14 h no presenciales)

 

REQUISITOS PARA LA OBTENCIÓN DEL DIPLOMA ACREDITATIVO

Asistir regularmente a las sesiones del curso (al menos a un 80% de las clases).
Participar en las actividades propuestas.
Escribir cuatro textos.

Número máximo de alumnos: 30.
Mínimo: 15.

IMPORTE INSCRIPCIÓN: 60 euros

INFORMACIÓN E INSCRIPCIÓN:
Unidad de apoyo a los departamentos
(Marisa Millán, módulo 1, enfrente del bar)

FACULTAD DE TRADUCCIÓN E INTERPRETACIÓN
Campus Universitario Duques de Soria
42004 SORIA
Teléfono: +34 975129107/08
Fax: +34 975129102
Correo: luisamaria.millanARROBAuvaPUNTOes

OBSERVACIONES:
El curso se podrá convalidar por créditos de libre configuración. Los alumnos realizarán una preinscripción antes de la matrícula.

Actualizaciones

El pasado lunes 4 de febrero salimos en uno de los periódicos locales.

Hoy, 28 de febrero han publicado una entrevista a Manuel Ramiro en el Heraldo de Soria.



El curso MA Conference Interpreting de la Universidad de Westminster (Reino Unido) iba a cumplir su 50ª edición, pero no van a poder celebrarlo, tal y como se anuncia en la página de la Association Internationale des Interprètes de Conférence (AIIC). Según nos ha informado la coordinadora, este curso se fundó en 1963, por lo que es uno de los centros pioneros en implantar este tipo de estudios. Ha promovido y coordinado el European Masters in Conference Interpreting (EMCI), además de ser uno de poco programas del país que reunían los criterios de calidad para la formación de intérpretes, de acuerdo con las recomendaciones de la AIIC. Asimismo, han impartido cursos breves para la Dirección General de la interpretación de la Comisión Europea (SCIC) y para el Parlamento Europeo.

Núremberg fue el primer proceso en el que se empleó la interpretación simultánea

En los jucios de Núremberg los intérpretes se formaron en la Escuela de Ginebra

Siempre es triste encontrarse con que desaparece la posibilidad de formarse para ejercer profesiones indispensables para la sociedad, precisamente si, como en este caso,  no abunda la oferta formativa de calidad. Más deprimente es todavía saber que el principal motivo han sido los recortes presupuestarios en la financiación universitaria. ¡Que lo hacen por la pa$ta, vamos! Es, cuando menos, indignante. En concreto, a mí me preocupa bastante que esta forma de actuar se extienda por Europa, si no lo ha hecho ya con la última reforma universitaria.

Es una hecatombe que la educación se ponga en aprietos por motivos económicos. ¿Cuándo empezará a ser prioritaria la educación? ¿Cuándo nos daremos cuenta de que la educación, especialmente la universitaria, es una inversión y no un gasto? ¿Cuándo aprenderemos que es necesario preparar adecuadamente profesionales, ya sean intérpretes de conferencia  o neurólogos? Nos jugamos el futuro.

Si queréis más información sobre la situación, os recomiendo que leáis los artículos siguientes:

Ante esta penosa situación, Michelle, Clara, Aida, Judith, Elisabet y una servidora, compañeras de profesión y blogueras,  hemos decidido publicar un artículo sobre el tema hoy y animar a nuestros lectores a que expresen su opinión sobre el tema en la página de Facebook «Have your say on the closure of Westminster’s interpreting course». Si estáis en contra del cierre de este curso, por favor, uníos a la iniciativa, firmad en contra del cierre y difundidlo. ¡Que todo el mundo se entere de que no estamos dispuestos a cruzarnos de brazos a verlas venir!

En el ecosistema universitario español, la tesis doctoral marca un antes y un después,  la diferencia entre el todo y la nada, entre el cielo y el infierno. Eso es, al menos, lo que nos dicen a los doctorandos. La defensa de la tesis supone la culminación de la etapa universitaria como alumno y la obtención del título supremo al que se puede aspirar desde el punto de vista académico.

Sin tesis no hay paraíso. Dicen que después de la tesis hay becas posdoc y que puedes llegar a ser profesor titular o hasta catedrático. Pero para ello, hay que publicar, tener impacto, pasar por una serie de figuras, acreditaciones, concursos, pruebas… Eso dicen.

Aunque, no nos engañemos; la tesis no garantiza nada más que haber sido capaz de hacer un buen tocho que acabará criando polvo en la biblioteca universitaria de turno o, con suerte,  lo colgarán en el repositorio documental de turno. Porque suele pasar que muchas tesis se quedan en el purgatorio de la ciencia, independientemente de su calidad. C’est la vie! Por lo menos, si cae en el repositorio, es posible que alcance cierta difusión  y, a pesar de que seguirá siendo literatura gris, puede que algún otro investigador le dé buen uso.

Sin tesis no hay paraíso. Ese es el  mantra del despacho de becarios de la Facultad de Traducción e Interpretación de  Soria desde hace unos dos años. Más o menos cuando empezaba a encarrilar la tesis, fue cuando surgió la idea de este artículo —antes incluso de que empezara a tomarme en serio este blog—.  Pero hasta ahora no había adquirido cuerpo.

No he podido evitar googlear el título y he encontrado que otras personas ya habían notado este paralelismo anteriormente: En el blog m. y en la revista Hora universitaria de la Universidad Central de Venezuela, aparecen sendos artículos homónimos. Son curiosos, pues el primero trata del sentimiento de una doctoranda desde un punto de vista personal y el segundo nos advierte del síndrome TMT (Todo Menos Tesis) en el contexto del proyecto de fin de grado venezolano.

Sin tesis no hay paraíso es un lema  que bien podría llegar a ser un gran tópico literario si lo formuláramos en latín :), del tipo carpe diem o ubi sunt ( ¿algún voluntario?).

La corredora Anne Margrethe Hausken
La tesis es una carrera de orientación y nosotros tenemos que diseñar nuestro propio mapa

Sin tesis ¿hay paraíso? El desarrollo de la investigación doctoral es como una montaña rusa o, como decía en algún lugar del libro de Jenny Williams y Andrew Chesterman The Map, A beginner’s guide to doing research in Translation Studies (aquí dejo una reseña de The Map), la investigación es una carrera de fondo plagada de obstáculos. Y, aunque todas las etapas de una maratón son importantes, el sprint final  merece un último esfuerzo. Necesito rematar la faena y punto. Sin distracciones.

Así, pues, la falta de tiempo me ha animado a probar nuevos formatos más breves y concentrados. La fórmula de  Twitter me ha convencido por el momento,  pero volveré pronto con novedades. Me espera un largo y cálido de verano de redacción y revisión. El paraíso tendrá que esperar.

Esta mañana he impartido mi primera clase de traducción (inglés-español)  y, aunque no es la primera vez que me pongo el disfraz de profe, hoy he sentido cómo me ha picado lo que yo llamo ‘el virus de la docencia’.

Vamos a empezar por el principio. Hace unos ocho años, es decir, cuando empecé la carrera (¿ya ha pasado tanto tiempo? Me hago mayor y ni me había dado cuenta) tenía muy clara una cosa: Que no quería ser profesora. Lo que yo quería ser es traductora. El razonamiento típico y lógico de una estudiante de T&I es el siguiente: “Si quisiera ser profe, pues me hubiera puesto a estudiar magisterio o filología”. Además, siempre he tenido pánico a hablar en público como ya he comentado con anterioridad, aunque he aprendido algunos trucos para que no se me note (tanto). Después de todo, las clases de interpretación tenían que servir para algo, ¿no? Ah, que era otro tipo de interpretación, ahora que me acuerdo ;-).

Bandeja de sushi variado

Nunca sabes si te va a gustar hasta que no lo pruebas

Pero la vida da muchas vueltas y aquí estoy, enseñando lo poco que sé de casi nada.

Ayer cuando estaba preparando la clase ( sí,  los profes no solo curran cuando están en el aula, resulta que antes de soltar el rollo tienen que preparárselo ;-)), me puse a pensar cómo enfocar la clase. Entonces recordé eso que a todos los novatos nos gustaría saber para no entrar en el mercado laboral como un elefante en una cacharrería: ¿Cómo es el mundo real? Y, más concretamente, ¿cómo es el mercado de la traducción? Así, pues, hoy he hablado durante más de hora y media sobre el mercado de la traducción (¡y aún no he llegado al tema de las tarifas!) y creo que el tema ha suscitado interés. Tanto que, aunque ya había terminado la hora, todo el mundo estaba sentadito en su sitio sin emitir otro ruido que el tecleo de los portátiles. ¡Alucinante!

Como antigua alumna de la carrera, y como posteriormente me ha confirmado el artículo “¿Por qué se estudia Traducción e Interpretación en España?” (visto en Algo más que traducir), muchas personas que entran en la carrera no saben realmente cuál es la labor del traductor o del intérprete, ni que existen otras salidas laborales igual o más glamourosas que estas. Elegir uno u otro camino depende de los gustos personales y de lo duro que trabajes para conseguir las metas que te hayas fijado.

En mi opinión, al igual que muchos blogueros traductores, la universidad tiene que estar en contacto continuo con la profesión para saber qué se espera de los futuros licenciados. Porque proporcionar una formación sólida no consiste simplemente dar a conocer las estrategias de traducción y conseguir que tus alumnos escriban textos meta ideales, sino que también supone prepararles para tomar contacto con la profesión y sus vicisitudes. Y hay que hacerlo de una forma realista y objetiva.

¿Por qué digo esto?

Porque también escuché en su momento comentarios del tipo “si quieres ser traductor, prepárate para morirte de hambre” hasta el hartazgo y no quiero perpetuar esa tradición que invita a  la desmotivación entre el alumnado. Es cierto que hay tarifas que no dan ni para pagarte unas cañas, pero tampoco es necesario quitar las ilusiones despiadadamente a los que empiezan.

Si quieres que tus alumnos vayan a clase y muestren interés, tienes que darles buenas razones para que se esfuercen. Una puede ser convencerles de que se trata de una carrera apasionante y con futuro. Es decir, hay que saber buscar temas que los alienten a seguir estudiando y aprendiendo. Una tarea nada fácil para una novata.

Pero sin pecar de optimista, no se vayan a pensar que están en el mundo de la piruleta. Tampoco hay que pintarlo todo de color de rosa. Para llegar a algo en esta vida hay que ganárselo a pulso. Y eso también hay que decirlo claramente: De nada sirve el talento si no se ejercita con perseverancia, ya lo decía Drácula el viernes en El País. Y a traducir, solo se aprende traduciendo.

Pero volviendo al tema de mi enfermedad, esa que provoca el virus de la docencia. Sabes cuando estás infectado porque se presenta un cuadro clínico de entusiasmo exacerbado provocado por la respuesta positiva del alumnado y una necesidad patológica de compartir todo lo que tu sabes. También pueden manifestar otros síntomas, dependiendo del individuo afectado. Se han descrito casos de pacientes que ven la vida como si fueran diapositivas de PowerPoint :-P.  Ahora echo la vista a atrás y me río de mi aversión a la tiza. Supongo que cuando eres alumna, querer ser profe es un poco como querer pasarse al lado oscuro :-). Jamás hubiera imaginado que un día iba a ponerme en la tarima delante de la pizarra para enseñar a traducir. Y menos aún que me iba a gustar.

Lo peor de todo es que engancha, que nunca es suficiente, que siempre quieres más . Como una droga. O como el sushi, que en mi caso, viene a ser lo mismo.

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    Traducción e investigación, por Judith Carrera
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