El trabajo documental: Cómo gestionar todos esos tochos que hay que leerse

Libros de cuero
Foto tomada de Maribel (CUEVA2008)

Una de las cosas que más me costó al principio del doctorado fue organizar todos los libros (u otros documentos) que hay que ir leyendo a medida que se profundiza en el tema de investigación. Está claro que si no se lee mucho, es imposible escribir un texto científico de calidad. Y claro, de esa forma se van acumulando libros y artículos sobre la mesa hasta que una no sabe qué hacer con ellos.

En mi opinión, es recomendable llevar un registro lo más exhaustivo posible de las lecturas que se hacen, porque

  1. De esta manera los datos y las ideas que han surgido durante la lectura se pueden aprovechar en una fase posterior de la investigación; por ejemplo, en el momento de redactar.
  2. Se libera de una pesada carga de la memoria del sujeto investigador. Aunque se tenga una memoria fotográfica, nunca está de más tener un backup, sobre todo si te estás jugando el título de doctor (o cualquier otro) .
  3. Da la impresión de que has hecho más trabajo porque has producido más (hojas escritas o archivos informáticos, se entiende). Esta tercera razón no está probada científicamente, pero a mí, personalmente, me anima mucho ver que al final de el día tengo varias cuartillas llenas de pensamientos y resúmenes que he hecho durante la jornada.

La mayor desventaja que encuentro a este sistema es que requiere ser sistemático y minucioso, por lo que las lecturas se tienen que realizar con menor celeridad debido a la toma de notas. Por no hablar de que hay que sacudirse la pereza y coger el boli (o el teclado) y apuntar aquellas cuestiones que van surgiendo durante la lectura.

Ahora que ya estamos todos convencidos de las bondades que tiene leer y escribir :) cuando se está investigando (o aprendiendo), vienen dos de los mayores interrogantes que se plantean al investigador novato: ¿Cómo lo hago? ¿Hay alguna manera de simplificarlo? Espero poder dar respuesta estas preguntas más abajo.

¿Cómo gestiono mi bibliografía?

Tomar notas de una lectura se puede hacer en cualquier con cualquier material, pero cuando se investiga, hay que tener en cuenta de que esas notas deben servir en el futuro, de manera que ya no sea necesario volver a consultar el documento original. Se pueden hacer en papel o en un archivo informático. Tradicionalmente se elaboraban fichas de cartulina de diversos tamaños según para qué se fueran a emplear. En el famoso libro de Umberto Eco Cómo se hace una tesis explica muy bien cómo se hacen fichas a la antigua usanza, así como otros asuntos interesantes que espero poder comentar en otra entrada.

Para mí, este sistema tradicional es poco operativo porque me agobia ver tanto papel suelto y llega un momento que no sé qué hacer con ellos. Por eso, en esta entrada, voy a hablar de cómo las nuevas tecnologías me han facilitado la tarea documental dentro del proceso investigador.

Hace algunos meses me pregunté:

“¿Hay alguna manera de simplificar la gestión bibliográfica?”

El año pasado uno de mis mayores descubrimientos no fue en el terreno de la traducción o de la lingüística (ya quisiera yo), sino en el campo de las nuevas tecnologías aplicadas a la documentación: ¡Existen programas informáticos que te permite crear tu propia base de datos con los documentos que vas consultando: Los gestores bibliográficos! Un gestor bibliográfico es un programa informático con el que cada uno puede crear, almacenar y editar una base de datos personal donde se guardan y clasifican sus referencias bibliográficas, así como los comentarios y resúmenes que el investigador estime oportunos.

Existen muchos gestores bibliográficos: Endnote, Procite, Reference Manager, RefWorks, Zotero… Hablaré solamente de estos dos últimos, ya que el resto solo los conozco por lo que dice en su web.

Cuando supe por primera vez que existían este tipo de programas aún no sabía que en la facultad teníamos acceso a uno de ellos, Refworks; tampoco se había lanzado mi favorito, Zotero, que es de código abierto y, por lo tanto, gratis. Aunque todavía no he explorado todas las características del primero a fondo, me gusta más la interfaz del segundo, así como algunas de sus funciones: captura de pantalla, herramienta de notas, posibilidad de almacenar documentos dentro de la misma base de datos, etc. Es cierto que tiene algunos pequeños defectos, pero bueno, teniendo en cuenta lo que cuesta (0,00 €), creo que la relación calidad-precio no tiene nada que envidiar a otros gestores bibliográficos de pago.

Ahora me encuentro en una disyuntiva, pues RefWorks posee herramientas más avanzadas que Zotero (por ejemplo, se puede elegir los datos que se prefiere que aparezcan a la hora de crear un bibliografía). Así que de momento estoy usando los dos hasta que me decida por uno, llegado el caso. La verdad es que al usar los dos, se puede utilizar uno como copia de seguridad del otro.

En fin, ahora que ya dado algunas pistas sobre gestión documental, creo que sería mejor dedicarles sendas entradas a estos programas, ya que merece la pena hacer una reseña más elaborada. Algo así como la de Gabinete de Informática, a la que remito para ir abriendo boca.

Actualización

He tenido que quitar el enlace a la versión en pdf de Cómo se hace una tesis porque no funcionaba, aunque seguro que sigue pululando por internet.

5 comentarios en “El trabajo documental: Cómo gestionar todos esos tochos que hay que leerse

  1. Gracias, Elizabeth. Me gustaría ampliar la información sobre gestores bibliográficos cuando pueda, puesto que resultan muy prácticos, no solo para investigadores, sino también para traductores, profesores, etc.
    Me alegro de que te resulte útil mi blog :-) para tu doctorado. ¡Ánimo, que lo más difícil es empezar!

  2. Súper útil…

    yo también tengo en mente el doctorado y ahora estoy colaborando con un grupo de investigación de la facultad… ¡¡esto me va de perlas!! :-)

    ¡Gracias!

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