Nueva enciclopedia sobre el español en los Estados Unidos

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Ayer leí en El País que han publicado la Enciclopedia del español en Estados Unidos. Tiene buena pinta. Habrá que echarle un vistazo en cuanto caiga en mis manos :-) . Al hacer la búsqueda pertinente para encontrar sus datos bibliográficos, vi que la noticia había aparecido en varios diarios: El Mundo (España), Público (España), El Nuevo Diario (Nicaragua) o El Universal (México). En la página del Instituto Cervantes también aparece una nota de prensa, en la que se señala las ciudades donde se presentará la Enciclopedia .

Una de las cosas que me ha resultado más curiosa ha sido que esta obra se ha logrado terminar en dieciocho meses. Me parece increíble que se pueda hacer un trabajo de tal magnitud en tan poco tiempo. Me pregunto cómo se habrán organizado… ¡Ojalá me pudieran dar unos cuantos consejos sobre el tema!

El trabajo documental: Cómo gestionar todos esos tochos que hay que leerse

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Libros de cuero
Foto tomada de Maribel (CUEVA2008)

Una de las cosas que más me costó al principio del doctorado fue organizar todos los libros (u otros documentos) que hay que ir leyendo a medida que se profundiza en el tema de investigación. Está claro que si no se lee mucho, es imposible escribir un texto científico de calidad. Y claro, de esa forma se van acumulando libros y artículos sobre la mesa hasta que una no sabe qué hacer con ellos.

En mi opinión, es recomendable llevar un registro lo más exhaustivo posible de las lecturas que se hacen, porque

  1. De esta manera los datos y las ideas que han surgido durante la lectura se pueden aprovechar en una fase posterior de la investigación; por ejemplo, en el momento de redactar.
  2. Se libera de una pesada carga de la memoria del sujeto investigador. Aunque se tenga una memoria fotográfica, nunca está de más tener un backup, sobre todo si te estás jugando el título de doctor (o cualquier otro) .
  3. Da la impresión de que has hecho más trabajo porque has producido más (hojas escritas o archivos informáticos, se entiende). Esta tercera razón no está probada científicamente, pero a mí, personalmente, me anima mucho ver que al final de el día tengo varias cuartillas llenas de pensamientos y resúmenes que he hecho durante la jornada.

La mayor desventaja que encuentro a este sistema es que requiere ser sistemático y minucioso, por lo que las lecturas se tienen que realizar con menor celeridad debido a la toma de notas. Por no hablar de que hay que sacudirse la pereza y coger el boli (o el teclado) y apuntar aquellas cuestiones que van surgiendo durante la lectura.

Ahora que ya estamos todos convencidos de las bondades que tiene leer y escribir :) cuando se está investigando (o aprendiendo), vienen dos de los mayores interrogantes que se plantean al investigador novato: ¿Cómo lo hago? ¿Hay alguna manera de simplificarlo? Espero poder dar respuesta estas preguntas más abajo.

¿Cómo gestiono mi bibliografía?

Tomar notas de una lectura se puede hacer en cualquier con cualquier material, pero cuando se investiga, hay que tener en cuenta de que esas notas deben servir en el futuro, de manera que ya no sea necesario volver a consultar el documento original. Se pueden hacer en papel o en un archivo informático. Tradicionalmente se elaboraban fichas de cartulina de diversos tamaños según para qué se fueran a emplear. En el famoso libro de Umberto Eco Cómo se hace una tesis explica muy bien cómo se hacen fichas a la antigua usanza, así como otros asuntos interesantes que espero poder comentar en otra entrada.

Para mí, este sistema tradicional es poco operativo porque me agobia ver tanto papel suelto y llega un momento que no sé qué hacer con ellos. Por eso, en esta entrada, voy a hablar de cómo las nuevas tecnologías me han facilitado la tarea documental dentro del proceso investigador.

Hace algunos meses me pregunté:

«¿Hay alguna manera de simplificar la gestión bibliográfica?»

El año pasado uno de mis mayores descubrimientos no fue en el terreno de la traducción o de la lingüística (ya quisiera yo), sino en el campo de las nuevas tecnologías aplicadas a la documentación: ¡Existen programas informáticos que te permite crear tu propia base de datos con los documentos que vas consultando: Los gestores bibliográficos! Un gestor bibliográfico es un programa informático con el que cada uno puede crear, almacenar y editar una base de datos personal donde se guardan y clasifican sus referencias bibliográficas, así como los comentarios y resúmenes que el investigador estime oportunos.

Existen muchos gestores bibliográficos: Endnote, Procite, Reference Manager, RefWorks, Zotero… Hablaré solamente de estos dos últimos, ya que el resto solo los conozco por lo que dice en su web.

Cuando supe por primera vez que existían este tipo de programas aún no sabía que en la facultad teníamos acceso a uno de ellos, Refworks; tampoco se había lanzado mi favorito, Zotero, que es de código abierto y, por lo tanto, gratis. Aunque todavía no he explorado todas las características del primero a fondo, me gusta más la interfaz del segundo, así como algunas de sus funciones: captura de pantalla, herramienta de notas, posibilidad de almacenar documentos dentro de la misma base de datos, etc. Es cierto que tiene algunos pequeños defectos, pero bueno, teniendo en cuenta lo que cuesta (0,00 €), creo que la relación calidad-precio no tiene nada que envidiar a otros gestores bibliográficos de pago.

Ahora me encuentro en una disyuntiva, pues RefWorks posee herramientas más avanzadas que Zotero (por ejemplo, se puede elegir los datos que se prefiere que aparezcan a la hora de crear un bibliografía). Así que de momento estoy usando los dos hasta que me decida por uno, llegado el caso. La verdad es que al usar los dos, se puede utilizar uno como copia de seguridad del otro.

En fin, ahora que ya dado algunas pistas sobre gestión documental, creo que sería mejor dedicarles sendas entradas a estos programas, ya que merece la pena hacer una reseña más elaborada. Algo así como la de Gabinete de Informática, a la que remito para ir abriendo boca.

Actualización

He tenido que quitar el enlace a la versión en pdf de Cómo se hace una tesis porque no funcionaba, aunque seguro que sigue pululando por internet.

Una declaración de intenciones

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Sí, intenciones tengo muchas, y puede que algunas buenas, pero ¿tendré disciplina suficiente para poder cumplir mis objetivos? Esta bitácora aspira a ser un instrumento de reflexión, así que pronto empezarán mis divagaciones sobre los temas más diversos,que seguramente tendrán que ver con la traducción desde el punto de vista del doctorando. Esto promete emociones fuertes ;-).

En primer lugar, me gustaría intentar publicar una entrada por semana, con eso me conformo. Ya si consigo ceñirme a los temas del blog lo consideraré todo un logro, pues a veces tiendo a dispersarme y pierdo el hilo de mis pensamientos. Por tanto, otra de mis intenciones es tratar temas relacionados con la traducción, los idiomas y la interculturalidad desde mi humilde punto de vista de aprendiz.

Además, me gustaría tratar temas relacionados con los métodos y las estrategias para hacer frente a los obstáculos que nos encontramos cuando se hace por primera vez un trabajo de investigación de cierta envergadura, ya sea un proyecto de fin de grado, una tesina o una tesis doctoral.  Aunque todavía estoy empezando en este mundillo, a lo mejor le puede servir a alguien que cuente algunas de mis vivencias como personal investigador en formación (PIF, que lo llaman en algunos sitios).

Hay muchos temas que me gustaría tratar, pero seguramente la siguiente entrada de esta bitácora estará dedicada a cómo organizar las lecturas para un trabajo de investigación.

En fin, creo que son suficientes buenas intenciones por hoy.