¿Debería estudiar el grado en Traducción e Interpretación?

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Un buen eslogan
Sin innovación no hay futuro

Cada vez queda menos para el final de curso y algunos estudiantes empiezan a pensar en su futuro académico. De hecho, hace poco, me preguntaban sobre el grado de Traducción e Interpretación en concreto. A vuelapluma, esto es lo primero que uno debería plantearse antes de tomar su decisión:

  • Si no te gusta leer, esta no es tu carrera.
  • Si no toleras la diferencia, esto no es para ti.
  • Si no tienes curiosidad por descubrir, por conocer a nuevas perspectivas, por ver otros mundos, mejor dedícate a otra cosa.
  • Si no interesa comprometerte a crear entendimiento, incluso cuando digan que es imposible, mejor busca otra forma de ganarte la vida.
  • Si la ortografía y la redacción te parecen un coñazo un rollo, ni te molestes en echar la solicitud para el grado. Un traductor que no domina estas destrezas elementales solo puede aspirar a hacer cola en el SEPE. Si eres consciente de tus carencias, quizá no seas un caso perdido. Con mucho gusto, compartiré mis conocimientos contigo.
  • Si te aterroriza asumir riesgos y salir de tu zona de confort; si te da miedo salir de casa de papá y mamá, y eso del extranjero te suena a algo así como un infierno sin paella ni calimocho ni tortilla de patatas, ¿cómo piensas aprender tus lenguas de trabajo?
  • Si no te interesa seguir aprendiendo a diario, la universidad no es para ti. Si lo que quieres es sentarte en clase y poner el piloto automático, para eso puedes ver documentales o vídeos educativos. Si alguna vez compartimos aula, tendrás que participar activamente. Pregunta, contesta, prepara los ejercicios y exponlos sin miedo. Mi misión no es juzgarte, sino ayudarte a perfeccionar tus habilidades. También me gustaría ampliar tus horizontes en la medida de mis posibilidades.

Si no reúnes estos requisitos, ¡enhorabuena! Serás bienvenido con los brazos abiertos en cualquier facultad, especialmente de Traducción e Interpretación.

¿Qué más consejos se os ocurren? ¿Me he dejado alguno en el tintero?

Actualización (26/2/2013)

Me ha comentado Ana que falta incluir el interés por la tecnología. Y tiene toda la razón del mundo. El ordenador (entre otros dispositivos electrónicos) es nuestra herramienta principal de trabajo. Ya lo decía Xosé Castro, ¿te imaginas ser taxista y que no te gusten los coches? Pues para los traductores no es opcional el gusto por la tecnología. También he de decir que no es necesario traerlo de serie, la afición por las TIC se puede adquirir poco a poco a lo largo de la carrera. Hablo por propia experiencia.

Jornadas «Buenas Praxis» en la Facultad de Traducción e Interpretación de Soria

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Esta semana hemos empezado fuerte con las jornadas «Buenas Praxis». A las cuatro de la tarde del lunes estábamos en la sala de grados esperando con gran interés la primera mesa redonda sobre uno de los problemas de la profesión más acuciantes, la traducción judicial. Intervinieron Hassan Saharaui, coordinador de traductores de los juzgados de Plaza de Castilla (Madrid); Pilar Luna Jiménez de Parga, magistrada; Chang Sheng Ding, alumno de la facultad y moderó José Pedro Gómez Cobo, decano del Ilustre Colegio de Abogados de Soria. La magistrada Pilar Luna Jiménez de Parga, redactó en 2009 un informe en el que se alertaba de la precaria situación de la interpretación judicial en nuestro país. Actualmente en España, el sector de la traducción y, en particular, la interpretación en los juzgados españoles está absolutamente desregularizado, por lo que en muchos casos pueden verse vulnerados los derechos de las personas que comparecen ante un tribunal y no dominan la lengua del proceso. Además, en algunas comunidades autónomas, como es el caso de Madrid, el servicio de interpretación se ha licitado, de manera que a la empresa ganó el concurso gana casi cuatro veces más que lo que paga al intérprete. A modo de curiosidad, Pilar Luna Jiménez de Parga fue proclamada socia de honor de Asetrad el pasado abril y, aunque no me ha dado tiempo a contarlo, me emocionó profundamente su ponencia en aquel momento.

Hassan Saharaui explicó que el intérprete debe formarse en el propio juzgado, especialmente en la fase de instrucción. El intérprete debería conocer a las personas que lo frecuentan, tales como policías, fiscales, abogados o jueces. Aboga por un servicio público permanente de intérpretes con base en los juzgados, que les permita formarse en la casa. Además, seguramente esta fórmula resultaría más económica para el Estado que subcontratar los servicios, puesto que en muchos casos, se evitaría suspender juicios debido a la ausencia de un intérprete. Por último señaló que un intérprete judicial debe conocer a fondo las culturas y cómo mediar entre ellas. Por ejemplo, si traduce del árabe y tiene que hacer una interpretación en un caso de abusos sexuales a una mujer marroquí, debe saber cómo preguntar a la víctima con delicadeza, puesto que en su cultura no se habla tan abiertamente de esos temas como en español. Por su parte, Chang Sheng Ding comentó que en las ocasiones que ha ejercido de intérprete judicial en los juzgados de Soria tuvo que insistir mucho para que le dejaran la documentación pertinente relacionada con el caso.

En la segunda mesa redonda tratamos el acceso a la profesión y se decidió hacer un pequeño cambio en el programa por sugerencia de Ángela Blum, ya que habíamos empezado con algo de retraso (las cosas del directo). Aparte de Ángela Blum, participamos Monserrat Montón, Encarna Belmonte, Llorenç Serrahima y yo, que ejercí de moderadora. Empecé mi presentación hablando de las diferentes opciones que tiene un licenciado en Traducción e Interpretación y posteriormente me detuve en dar consejos para preparar un buen currículum y una carta de motivación a la hora de buscar un trabajo. Para prepararla me inspiré en los consejos del libro Presentation Zen, que recomendó Pablo Muñoz en Algo más que traducir,

como se puede ver más abajo.


Monserrat Montón nos habló sobre su dilatada experiencia como
traductora en organismos internacionales tanto de las Naciones Unidas como de la Unión Europea. Nos contó que actualmente es difícil entrar a trabajar en estas instituciones, pero que existen programas de pasantías (en la ONU) y becas (para la UE), las cuales pueden ser una buena forma para dar el primer paso. Otra página que recomendó relacionada con la UE es The European Personnel Selection Office . Además, destacó que ahora se subcontratan los servicios de traducción y las personas que trabajan con ella en el CdT se encargan de seleccionar a las empresas que ganan las licitaciones de la UE.

Encarna Belmonte nos explicó con una tabla las diferencias entre el trabajador asalariado y el autónomo. En resumidas cuentas, un traductor autónomo es un empresario, un profesional que debe saber gestionar su carrera y crear una relación con el cliente basada en la confianza mutua. También mencionó que aconsejan reinvertir en el negocio un tercio de los beneficios y no facturar más un un 30 por ciento al mismo cliente como medida de precaución. En el caso de que no nos paguen a tiempo, hay tratar de solucionarlo cuanto antes, pues si un cliente quiebra, el último que reclama seguramente se quedará sin ver ni un duro. Por si todos estos consejos no fueran suficientes, también nos dio algunas pautas muy acertadas sobre cómo manejar listas de correo como Traducción en España: respetar las normas, mantener la netiqueta, presentarse de una forma profesional o no escribir en caliente, entre otras.

Los consejos de Encarna y Llorenç son como los preceptos de Ieyasu Tokugawa para alcanzar el éxito en la vida (Fuente: Wikimedia Commons)

Llorenç Serrahima nos convenció completamente de que se puede vivir bien de nuestra profesión, por si hay alguno que aún lo duda, pero hay que trabajar mucho. Nos recomendó buscar una especialización que nos guste y que demande el mercado, pero huir de la superespecialización. ¿Qué campo elegir? Cualquiera que genere dinero en el que la traducción sea clave.

El martes 31 se celebró la tercera mesa redonda, que versó sobre salud y riesgos laborales de la profesión. Encarna Belmonte y Llorenç Serrahima nos dieron consejos prácticos sobre ergonomía traductoril basados en su propia experiencia, mientras Enrique Garcés nos ofreció varios consejos desde el punto de vista del fisioterapeuta. Moderó Valentín del Villar. En concreto, Valentín del Villar nos habló del síndrome del túnel carpiano y otros trastornos que afectan con frecuencia a los traductores, como el estrés, la ansiedad, la depresión, las alteraciones del lenguaje o los trastornos de la acomodación visual. Los intérpretes, en cambio, puede sufrir afonías, disfonías y problemas en los oídos.

Llorenç Serrahima nos enseñó su solución para traducir sin dolor. Usa dos monitores de 20 pulgadas cada uno, el ratón con la mano izquierda (a pesar de que es diestro), auriculares y micrófono para el programa de dictado Dragon Naturally Speaking, una buena silla y una mesa hermosa. Otros trucos que mencionó son utilizar fondo gris en lugar de blanco en la pantalla para reducir la luz del monitor y conocer las combinaciones de teclas que más utilizamos (algunas de las cuales aprendí en el Taller de Word de Xosé Castro en abril).

Encarna Belmonte nos convenció de que la comodidad es importante para producir más, así como la velociodad de tecleo. Nos mostró varios teclados y ratones ergonómicos, además de varias opciones de asientos para mantener una postura correcta como la silla Thatsit balans, el banco de meditación japonés o la pelota de Pilates. Otros aspecto que destacó es la necesidad de hacer a menudo un ejercicio simétrico como el yoga Iyengar.

 

Algún día tendré que probar el banco de meditación japonés como asiento de trabajo (Fuente: Akari Design)

La aportación de Enrique Garcés se centró en que básicamente la ergonomía consiste en adaptar el trabajo a la persona y no la persona al trabajo. Destacó que la iluminación es importantísima, que conviene hacer calentamiento y estiramiento frecuentemente y que es necesaria una buena disposición, tanto física, como síquica, para evitar el síndrome del quemado.

La mesa que clausuró las jornadas se dedicó a las herramientas del traductor en su más amplio sentido. Ángela Blum, Verónica Arnáiz y Rocío Anguiano nos proporcionaron un amplio recorrido por todo el instrumental que debería estar a disposición del traductor profesional. Además, como estaba pendiente la intervención de Ángela Blum sobre fiscalidad, empezó por explicar el procedimiento para darse de alta como autónomo y sus obligaciones fiscales. Sobre esto se podría escribir una serie de artículos, así que ahora mismo no voy a detenerme a explicar todo. Después de esta parte, vimos todo tipo de herramientas para el traductor, desde procesadores de textos hasta TAO, tanto programas comerciales como software libre, programas de sincronización para hacer copias de seguridad como SyncBack, para gestionar el negocio como Translation Office 3000 o programas de subtitulado como VisualSubSync, entre otros. Nunca hay que subestimar la importancia de las copias de seguridad, como bien dijo Isabel García Cutillas en El traductor en la sombra. ¡Creo que necesitaré varios años para ir probando todo lo que nos recomendaron!

De esta manera concluyeron las jornadas, dos tardes intensas en las que todos pudimos aprender y compartir un millón de consejos sobre la mejor profesión del mundo. Y dicen las malas lenguas que después de la última mesa redonda se hizo una minitertulia con traición y alevosía, pero de esto no informó el Diario de Soria.

Cierran el MA/PG Dip Conference Interpreting de la Universidad de Westminster

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El curso MA Conference Interpreting de la Universidad de Westminster (Reino Unido) iba a cumplir su 50ª edición, pero no van a poder celebrarlo, tal y como se anuncia en la página de la Association Internationale des Interprètes de Conférence (AIIC). Según nos ha informado la coordinadora, este curso se fundó en 1963, por lo que es uno de los centros pioneros en implantar este tipo de estudios. Ha promovido y coordinado el European Masters in Conference Interpreting (EMCI), además de ser uno de poco programas del país que reunían los criterios de calidad para la formación de intérpretes, de acuerdo con las recomendaciones de la AIIC. Asimismo, han impartido cursos breves para la Dirección General de la interpretación de la Comisión Europea (SCIC) y para el Parlamento Europeo.

Núremberg fue el primer proceso en el que se empleó la interpretación simultánea
En los jucios de Núremberg los intérpretes se formaron en la Escuela de Ginebra

Siempre es triste encontrarse con que desaparece la posibilidad de formarse para ejercer profesiones indispensables para la sociedad, precisamente si, como en este caso,  no abunda la oferta formativa de calidad. Más deprimente es todavía saber que el principal motivo han sido los recortes presupuestarios en la financiación universitaria. ¡Que lo hacen por la pa$ta, vamos! Es, cuando menos, indignante. En concreto, a mí me preocupa bastante que esta forma de actuar se extienda por Europa, si no lo ha hecho ya con la última reforma universitaria.

Es una hecatombe que la educación se ponga en aprietos por motivos económicos. ¿Cuándo empezará a ser prioritaria la educación? ¿Cuándo nos daremos cuenta de que la educación, especialmente la universitaria, es una inversión y no un gasto? ¿Cuándo aprenderemos que es necesario preparar adecuadamente profesionales, ya sean intérpretes de conferencia  o neurólogos? Nos jugamos el futuro.

Si queréis más información sobre la situación, os recomiendo que leáis los artículos siguientes:

Ante esta penosa situación, Michelle, Clara, Aida, Judith, Elisabet y una servidora, compañeras de profesión y blogueras,  hemos decidido publicar un artículo sobre el tema hoy y animar a nuestros lectores a que expresen su opinión sobre el tema en la página de Facebook «Have your say on the closure of Westminster’s interpreting course». Si estáis en contra del cierre de este curso, por favor, uníos a la iniciativa, firmad en contra del cierre y difundidlo. ¡Que todo el mundo se entere de que no estamos dispuestos a cruzarnos de brazos a verlas venir!